Desahucio por Precario
El desahucio por precario tiene su origen cuando el dueño o propietario de un inmueble cede su uso a un tercero de forma gratuita por un periodo de tiempo, o para aquellos casos que dicho inmueble es ocupado sin su consentimiento. Por lo tanto, lo que diferencia el procedimiento de desahucio por precario del procedimiento de desahucio por impago de rentas es que se disfruta a título gratuito sin justo título y en perjuicio de un tercero.
Requisitos
Para que una persona pueda interponer una demanda de desahucio por precario es necesario que acredite justo título en virtud del cual ostenta la plena propiedad de dicho bien, siendo habitual la escritura pública, y por otro lado, el demandado en caso de querer oponerse deberá aportar título en virtud del cual utiliza el citado inmueble como por ejemplo: título hereditario, usufructo vidual, etc.
Procedimiento
El procedimiento de desahucio por precario está regulado en el artículo 250.1.2º de la Ley de Enjuiciamiento Civil cuando dice que se tramitará por juicio verbal «Las que pretendan la recuperación de la plena posesión de una finca rústica o urbana, cedida en precario, por el dueño, usufructuario o cualquier otra persona con derecho a poseer dicha finca.» y habrá de presentarse ante el Tribunal en cuya circunscripción se encuentre ubicada la casa.
Caso más habituales de desahucio por precario
Los asuntos más habituales en los que se interpone este procedimiento son:
- Cesión gratuita a un familiar o amigo
- Inmueble utilizado en exclusiva por uno de los coherederos
- Inmueble ocupado sin un consentimiento previo del dueño
- Vivienda cedida por padres con ocasión del matrimonio de un hijo y que tras el divorcio su uso se atribuye a la nuera o yerno
Tasas Judiciales
Al tratarse de un procedimiento por juicio verbal en principio habrá que abonar 150 € en concepto de tasas judiciales con carácter previo a la interposición de la demanda excepto si es persona física que están exentas.
[fusion_builder_container hundred_percent=»yes» overflow=»visible»][fusion_builder_row][/fusion_text][fusion_builder_column type=»1_1″ background_position=»left top» background_color=»» border_size=»» border_color=»» border_style=»solid» spacing=»yes» background_image=»» background_repeat=»no-repeat» padding=»» margin_top=»0px» margin_bottom=»0px» class=»» id=»» animation_type=»» animation_speed=»0.3″ animation_direction=»left» hide_on_mobile=»no» center_content=»no» min_height=»none»][fusion_sharing tagline=»Comparte este artículo en tus redes!» tagline_color=»» title=»» link=»» description=»» pinterest_image=»» icons_boxed=»» icons_boxed_radius=»4px» box_colors=»» icon_colors=»» tooltip_placement=»» backgroundcolor=»» class=»» id=»»][/fusion_sharing][/fusion_builder_column][fusion_builder_column type=»1_1″ background_position=»left top» background_color=»» border_size=»» border_color=»» border_style=»solid» spacing=»yes» background_image=»» background_repeat=»no-repeat» padding=»» margin_top=»0px» margin_bottom=»0px» class=»» id=»» animation_type=»» animation_speed=»0.3″ animation_direction=»left» hide_on_mobile=»no» center_content=»no» min_height=»none»][fusion_recent_posts layout=»default» columns=»4″ number_posts=»4″ cat_slug=»desahucio-2″ exclude_cats=»» thumbnail=»yes» title=»yes» meta=»no» excerpt=»yes» excerpt_length=»20″ strip_html=»yes» animation_type=»0″ animation_direction=»down» animation_speed=»0.1″ class=»» id=»»][/fusion_recent_posts]
[/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]